
La necesidad de la empresa de comunicarse con los miembros de su organización y gestionar la información que circula de manera interna por la misma ha ido cobrando reconocimiento a lo largo de los años noventa. En un entorno tan complejo y competitivo las empresas deben utilizar todas las herramientas que tienen a su disposición para competir, o lo que es lo mismo, para poder adaptarse constantemente a los cambios de ese entorno.
Para ser competitivas y enfrentarse con éxito al cambio al que nos empuja irremediablemente el mercado, las empresas deben saber motivar a su equipo humano, retener a los mejores, inculcarles una verdadera cultura corporativa para que se sientan identificados y sean fieles a la organización. Y es precisamente aquí donde la comunicación interna se convierte en una herramienta estratégica clave para dar respuesta a esas necesidades y potenciar el sentimiento de pertenencia de los empleados a la compañía.
Para aumentar la eficacia del equipo humano, verdadero artífice de los resultados, ha de sentirse a gusto e integrado dentro de su organización y esto sólo es posible si los trabajadores están informados, conocen los diferentes entramados de la compañía, su misión, su filosofía, sus valores, su estrategia, se sienten parte de ella y, por consiguiente, están dispuestos a dar todo de sí mismos.
Tradicionalmente se ha prestado muchas más atención a la comunicación externa, sin darnos cuenta de que la mejor herramienta de comunicación externa es la comunicación interna, de la misma forma que una de las mejores herramientas de comunicación interna es la comunicación externa. La coordinación entre los departamentos de Comunicación externa, Marketing y Recursos Humanos es el primer paso para lograr una comunicación interna efectiva.
El éxito o fracaso de una acción concreta de recursos humanos depende en más de un 20% de la comunicación que se establezca al ponerla en marcha, se trata de un elemento de marketing interno fundamental para la organización, a través de su control podemos conocer la eficacia de las políticas de comunicación interna y los medios que utiliza la empresa, descubriendo cualquier desviación sobre lo planificado
Aunque se ha demostrado que es una herramienta de diferenciación, y que genera beneficios a largo plazo, la comunicación interna sigue siendo la gran asignatura pendiente. Una materia en muchos casos las corporaciones tratan de aprobar no tanto por convencimiento o porque adviertan con nitidez sus intangibles efectos en la cuenta de resultados, sino por seguir la estela de la competencia, por mimetismo o, incluso, por la fuerte demanda de los propios empleados.
A pesar de la importancia de la función, así como del reconocimiento explícito que los máximos responsables de las compañías hacen, la asignación presupuestaria sigue siendo baja: el 42% de las empresas dedica menos de 30.000 euros a esta función y el 31% dedica entre 30.000 y 150.000 euros. A pesar de estas cifras, los presupuestos han ido creciendo significativamente a lo largo del tiempo lo que demuestra que, aunque lentamente, existe un reconocimiento a esta función así como a la profesionalidad de la misma.